Síntesis de la planificación urbanística española: La burbuja inmobiliaria especulativa. Causas y consecuencias

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Os dejo con el último post sobre la síntesis de la evolución de la planificación urbanística en España escrito por @kurro_k13 en el cual explica a la perfección cómo hemos llegado a la situación en la que nos encontramos.

Quiero agradecerle su participación en el blog y desearle toda la suerte del mundo por el Reino Unido, otro joven que a tenido que emigrar ¿por qué? Lean el siguiente artículo.

A lo largo de este serial se han desvelado algunos de los ingredientes que han aderezado la burbuja inmobiliaria especulativa, no obstante todavía quedan otra serie de componentes que terminaron de inflamar y pinchar la burbuja con sus secuelas derivadas. Teniendo en cuenta la complejidad y extensión de la materia, a continuación se intentará analizar el fenómeno de la burbuja inmobiliaria del modo más acotado y eficaz posible.

Imagen de: www.elpulso.com
Imagen de: http://www.elpulso.com

Como se repasó en al artículo anterior, el gobierno de Aznar atribuía la escasez y el alto precio del suelo y la vivienda al excesivo intervencionismo administrativo en el urbanismo y a la limitación de la oferta de suelo urbanizable. De este modo, introdujo la Ley sobre Régimen del suelo y valoraciones de 1998 (Ley 6/98) que consistía en aumentar el terreno urbanizable, y a su vez el número de construcciones, con el objetivo de incrementar la oferta y así reducir el precio de la vivienda. Esta propuesta se vio favorecida por una abundante liquidez a nivel mundial, principalmente en Alemania y China, que se canalizaba hacia la actividad inmobiliaria de países como EEUU, Irlanda o España. La banca española solicitaba créditos a la banca internacional, sobre todo a bancos alemanes, para conceder préstamos a empresas, administraciones públicas y familias españolas a bajo interés y con escasas exigencias. Ante esta situación, fueron muchos los especuladores que se lanzaron al mercado de la compraventa de inmuebles, sobre todo medios y altos capitales como grandes empresas, bancos o inmobiliarias que vieron en este actividad la forma de hacer dinero rápido y fácil.

También existe un componente social que contribuye a explicar en menor medida dicho hinchamiento. En España existe una cultura arraigada a la propiedad inmobiliaria, siendo uno de los países europeos con una tasa de alquiler inmobiliario más baja. Todos estos factores se vieron acentuados por una demanda alcista de inmuebles derivada del aumento demográfico en el país. Este aumento poblacional se explica en cierto modo por el incremento de población extranjera que llegó al país en busca de trabajo con el inicio de la burbuja.

Como se ha mencionado, en EEUU también existía una burbuja inmobiliaria que se vino abajo a finales de 2007 desatando la llamada crisis de las hipotecas subprime. Éstas eran unas hipotecas de alto riesgo que se concedían a consumidores frágiles para la compra de de viviendas. Este producto financiero se transfirió de diferentes modos al sistema financiero internacional y para cuando los usuarios de estas hipotecas no pudieron hacer frente a las mismas, gran parte de la banca internacional ya estaba contaminada. Fue entonces cuando se pinchó la burbuja inmobiliaria estadounidense y se desató una crisis de liquidez que afectó principalmente a EEUU y a la UE. De este modo, se produjo un efecto en cadena en el que la banca internacional dejó de prestar dinero a la banca española y ésta a empresas, administraciones públicas y familias de estado español. Así pues, lo que empezó siendo una crisis inmobiliaria en EEUU y seguidamente una crisis financiera en occidente, acabó pinchando la burbuja inmobiliaria en España, en lo que supone un buen ejemplo de lo que es la globalización capitalista en nuestros días.

Esta crisis financiera tuvo nocivas consecuencias en gran parte de los países occidentales, pero perjudicó con mayor virulencia a países con economías poco diversificadas y con debilidades estructurales como España. Durante este periodo, la construcción y el sector servicios se erigieron como los principales pilares de la economía española, lo que supuso una enorme dependencia de empleo alrededor de estos sectores. Con el pinchazo de la burbuja inmobiliaria se han destruido en torno a 2.500.000 de empleos y se ha producido un gran desajuste en las cuentas públicas. Estadísticas oficiales referidas al año 2010 sitúan la deuda total de España en 2,8 billones de euros (263% del PIB), de los cuales 1,8 billones (173% del PIB) correspondes al sector privado (empresas, banca, familias…) y el resto al sector público (gobierno central, CCAA y ayuntamientos). La deuda pública española al inicio de la crisis era relativamente baja comparada con otros países de la eurozona, pero se ha visto incrementada por las ayudas a la banca, el pago de intereses por la deuda pública y por los gastos sociales derivados de la destrucción de empleo: prestación por desempleo, jubilaciones anticipadas etc. Al mismo tiempo, el incremento de la morosidad de las familias y empresas mermará la demanda y restringirá el crecimiento durante los próximos años.
Por otro lado, una grave secuela que ha puesto de manifiesto la burbuja inmobiliaria ha sido la corrupción. La ausencia de mecanismos de control de las instituciones españolas, como la deficiente supervisión del Banco de España al resto de bancos y cajas estatales, y la escasa cultura y calidad democrática en el país contribuyeron al hinchazón de la burbuja inmobiliaria. Esta última idea se refleja en multitud de ejemplos en los que un representante político y un constructor acordaban en una servilleta de bar el terreno que iba a ser urbanizable. Y es que cuando un promotor tiene más poder de influencia en un ayuntamiento que los propios políticos, las políticas se hacen a favor de ese constructor y/o promotor, especialmente en la escala local. Estas actitudes ponen de manifiesto, una vez más, la baja calidad del sistema democrático español por encima de cualquier color político, pues este modelo territorial ha sido adoptado por los dos principales partidos políticos españoles. Frente a esta corrupción estructural son necesarias políticas democráticas y transparentes como el acceso a la información por parte de la ciudadanía, la dación de cuentas públicas o la despolitización de los órganos judiciales entre otras.

Abríamos este serial con lo que significaba el urbanismo para el polifacético Idelfonso Cerdá:

“el conjunto de conocimientos, principios, doctrinas y reglas, encaminadas a enseñar de qué manera debe estar ordenado todo agrupamiento de edificios, a fin de que responda a su objeto que se reduce a que sus moradores puedan vivir cómodamente y puedan prestarse recíprocos servicios, contribuyendo así al común bienestar”.

Ahora se ha comprobado en lo que se ha convertido esta disciplina y las consecuencias derivadas. Es necesario que los diferentes profesionales y políticos que interactúan en este campo recuperen esa histórica visión y sus humildes objetivos.

La Planificación Urbanística Española hasta la Ley del Suelo de 1956
La Planificación urbanística española desde la Ley del suelo de 1975 hasta el final de la década de los 80
Síntesis de la Planificación urbanística española desde la Ley 8/90 hasta el inicio de la burbuja inmobiliaria

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